BIOGRAFÍA LITERARIA

La senda de las palabras

Pamela Ydígoras empezó a escribir a muy temprana edad, principalmente poesía y pequeñas piezas de teatro. En la adolescencia cambió a los poetas malditos y a la filosofía por los cuentos y las novelas. Cautivada por la narrativa, Pamela Ydígoras, decide incursionar en la escritura con relatos y borradores de novelas que fueron leídas y criticadas por su círculo más cercano. Durante años fue perfeccionando su estilo de forma autodidacta, soltando vicios y muletillas narrativas que descubría en sus textos,  obsesionada con depurar el lenguaje y lograr la libertad  de sacar con fluidez y sin temores una voz propia. Esta búsqueda la llevaría años más tarde al Taller de lectura Memoria Viva -Sergio Bueno Venegas - de la Sociedad de Escritores de Chile. 

En 2012 llega a Madrid para cumplir una gran meta: asistir al taller literario de Jesús Ferrero, su novelista hispano favorito,   quien se volvería su maestro e incluso un amigo querido. Durante ese año, también asistiría a diversos cursos literarios en la Escuela de Escritores y la escuela Hotel Kafka. Gracias a su estancia en Madrid refresca y adquiere conocimientos teóricos sobre narrativa que hacen explotar su potencial como escritora. A mediados del año 2013 realiza su primera publicación literaria: el relato «La nevada», el cual aparece en el libro Queda la Música, de la Escuela de Escritores de Madrid. 

En ésta época comienza a unir su profunda pasión por la escritura con el trabajo voluntario por los Derechos Humanos, el cual  llevaba realizando desde el año 2010 en Amnistía Internacional (Chile) y posteriormente en Amnistía Internacional Madrid.

En 2015 publica, como coautora, el ensayo «El activismo internacional Mapuche; (...)», (Ceibo Ediciones), un análisis metódico, crítico y humano sobre las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado de Chile y sus instituciones, la industria forestal  e hidroeléctrica en contra del pueblo Mapuche, pueblo originario de la zona central y sur de Chile. Dos años mas tarde (en 2017), es invitada a formar parte del libro «Olas de Barro; Crónicas de una tragedia», de la periodista y escritora atacameña Jessica Acuña. La crónica de viaje de la autora chañaralina «Atacama: zona de sacrificio o castigo», queda registrada en el libro como una reflexión crítica de la catástrofe.

La autora Pamela Ydígoras realiza actualmente un Postgrado en Literatura Comparada y Literatura Digital de la Universidad de Barcelona y vive en Dortmund, Alemania, en la Región del Ruhr (Ruhrgebiet), donde ha encontrado espacios para compartir y presentar sus obras musicales y literarias tanto en español como en alemán. 

Fotografía: Felipe Rojas - FotoPorTrueque

Pamela Ydígoras es una artista mutidisciplinaria que ha incursionado en la narración, composición y el dibujo. La cantautora y escritora está comprometida con la defensa de los derechos humanos (DDHH), de los animales y la protección del medio ambiente.

La artista nacida en la Bahía de Chañaral, es oriunda  de la Región de Atacama, zona de sacrificio al servicio de la Industria Minera. Esta proveniencia geográfica ha sentado las bases de sus creaciones artísticas en términos humanos: en contacto con las pasiones humanas, con sus melodías interiores y con la indispensable lucha social que la llevó a convertirse en observadora y activista de los DDHH.

A través de sus creaciones

exige respeto por la vida (en todas sus formas) y por la dignidad de las personas, posicionándo estos exigencias como asuntos vitales, prioritarios e irrefutables en una sociedad golpeada por el individualismo y el egoismo que el capitalismo ha implantado. Esto último, en su conjunto es a su juicio la base del redireccionamiento de la humanidad hacia sociedades más sanas, comunitarias, libre de jeraquías (ya desgastadas e ineccesarias). Luchar por un vivir y convivir más equitativo y empático. Seguir sembrando utopías.

Pamela Ydígoras cree de forma férrea que, si siguen uniéndose todos quienes creen en este proceso de comprensión y superación de los errores generacionales (heredados por nuestras sociedades), un mundo mejor, más consciente de su existencia y belleza, será posible. 

Fotografía: Uwe Fröhlich AT21

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BIOGRAFÍA MUSICAL

Reencuentro con sus melodías interiores

La música, los instrumentos, el amor, el dolor, el baile, las películas, el arte, la historia, la estructura del lenguaje, la ciencia, la política y los libros siempre formaron parte de su mundo a medida que crecía. Así como también el griterío de los vecinos de su población (barrio), la sirena de los bomberos (que indicaba que había un incendio casi diariamente) y los  ladridos de los perros callejeros (que aullaban al unísono con la chillona sirena). Mientras tanto, Pamela miraba el cerro que la inspiraba y la acercaba profundamente a la narración de sus propias historias, danzas e interpretación musical. Un cerro brillaba a su espalda iluminado por el sol, coronado con una cruz, al cerro de la cruz  lo cubría un manto de cielo celeste intenso (como ninguno que ella haya visto hasta hoy) y muchos recuerdos de ascensos y descensos: en la cumbre se tiene la mejor vista panorámica del Valle San Francisco de la Selva y del mágico Desierto de Atacama. Ambos rendidos a los pies y al rededor de los cerros circundantes a Copiapó, Paipote y Tierra Amarilla. 

Para no alejarse de la música luchó por años contra el machismo y el autoritarismo en su propia familia. Lo que era el sueño de su vida, convertirse en una artista integral (escritora, bailarina, dibujante y cantautora), trajo a su vida abusos que se volvieron insoportables. A los 16 años finalmente claudica, alejándose de los escenarios y de los instrumentos que antes la hicieron feliz. Solo le quedaron los textos, las palabras.

Creyó que su distanciamiento de la interpretación sería para siempre. Sin embargo, 20 años después, en un escenario fortuito de la recóndita capital central asiática de Bishkek, en Kirguistán, una Pamela Ydígoras insegura y que apenas retomaba la guitarra se encontró dispuesta a aceptar la invitación de la cantante kirguis Nourghiz Chekilova a plantarse nuevamente sobre un escenario.

Desde que se reencontró con la música, en 2016, la artista multidiciplinaria crea y comparte su música con todo aquel que quiera escucharla y esté dispuesto a intercambiar con ella las emociones que la envuelven al interpretar y tocar cada canción, a quien sea que quiera acompañarla y experimentar su viaje de emociones, canto, reflexiones, ritmos, palabras y melodías. 

La cantautora atacameña prefiere para sus composiciones instrumentos de cuerda como la guitarra acústica, el ukelele, el guitalele y el charango. Canta en español y en alemán y acompaña sus propias canciones con una combinación o mezcla de sonidos latinoamericanos con influencia del rock, sonidos del mundo y ritmos centroasiáticos.  Pamela Ydígoras cree que un mundo mejor es posible, que nuestra civilización puede mejorar y salvar a nuestro planeta: con empatía y apertura de la conciencia. Por ello, canta sobre los sentimientos que hacen vibrar nuestra alma y nuestra piel. Aquellas emociones que nos identifican, nos dan fuerzas y nos movilizan. 

Fotografía: Uwe Fröhlich AT21

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